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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la luneta a la barrera: El Teatro Degollado y la plaza de toros El Progreso 1920-1940]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Nora Escalante Capri.</b> <b> <i>De la luneta a la barrera. El Teatro Degollado y la plaza de toros El Progreso 1920&#45;1940</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Estrellita Garc&iacute;a Fern&aacute;ndez</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> Guadalajara: CECA, 2013.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Jalisco&#45;Universidad de Guadalajara</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s contempor&aacute;neo por reflexionar acerca de la cultura no se limita a un periodo o sociedad en particular. Aunque quiz&aacute;, seg&uacute;n N&eacute;stor Garc&iacute;a Canclini en la obra <i>Consumo cultural en M&eacute;xico</i> (Conaculta, 1993), el consumo cultural ha sido uno de los aspectos de la cultura menos estudiado en nuestro pa&iacute;s y en Am&eacute;rica Latina en general. De manera que dilucidar sobre el consumo de tal tipo, entendido &eacute;ste como el proceso sociocultural en que se realizan la apropiaci&oacute;n y los usos de los productos, puede conducirnos tambi&eacute;n a comprender las ideas, los valores y los prop&oacute;sitos en que se fundamenta el esparcimiento como parte de las creaciones de la cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es indudable que tal asunto adquiere importancia para la historia social y cultural cuando se refiere al esparcimiento de los mexicanos durante la primera mitad del siglo XX, en especial al de las dos d&eacute;cadas posteriores a la conclusi&oacute;n de la lucha armada, pues, de acuerdo con Alejandro Ortiz, la consecuencia m&aacute;s notoria de la Revoluci&oacute;n mexicana se dio en el &aacute;mbito cultural y art&iacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Proponerles leer <i>De la luneta a la barrera</i> a pesar de que ya se han dado a conocer numerosos textos que abordan el Teatro Degollado o la plaza de toros El Progreso, escritos algunos de ellos por autores como Fernando Mart&iacute;nez R&eacute;ding, Vicente A. Mart&iacute;nez Esparza, Francisco Belgodere, Alberto Santoscoy, Luis M. Rivera, Juan B. Igu&iacute;niz, V&iacute;ctor Hugo Lomel&iacute; y Romina Mart&iacute;nez Castellanos, es porque se debe a un esfuerzo por comprender mejor aspectos de la vida cultural de una sociedad como la tapat&iacute;a, partiendo de la revisi&oacute;n del papel que jug&oacute; en su existencia el esparcimiento y los espacios p&uacute;blicos abiertos y cerrados determinados para &eacute;ste (en particular estos dos edificios decimon&oacute;nicos), entre 1920 y 1940, etapa transcendental para el proyecto modernizador del Estado mexicano posrevolucionario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la raz&oacute;n principal de esta obra no es dar a conocer alg&uacute;n detalle m&aacute;s acerca de esas construcciones, puntualizar el n&uacute;mero de asistentes a las funciones o enlistar los actores y toreros que participaron en las actividades de entretenimiento en la etapa se&ntilde;alada, asuntos que por cierto tambi&eacute;n encontrar&aacute;n en el texto. De acuerdo con su autora, la finalidad de este estudio es analizar "aquellos entretenimientos que trascendieron al individuo y en los que de manera masiva diferentes clases sociales participaron y coexistieron en un mismo lugar a fin de lograr el esparcimiento"; pero en el entendido de que el esparcimiento es, siguiendo a Mario Vargas Llosa en <i>La civilizaci&oacute;n del espect&aacute;culo</i> (Alfaguara, 2013), mucho m&aacute;s que "una manera agradable de pasar el tiempo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el estudio del esparcimiento transciende la decisi&oacute;n individual, fortuita o programada, de asistir a estos recintos construidos ex profeso para el desarrollo de tal prop&oacute;sito, o participar en algunas de las actividades recreativas p&uacute;blicas algunas tradicionales, otras de nueva creaci&oacute;n o como resultado de la mezcla de ambas organizadas la mayor&iacute;a de ellas por el gobierno local aun cuando estuvieran dirigidas a un sector espec&iacute;fico de la poblaci&oacute;n, como los poseedores de autom&oacute;viles privados en el caso de los "combates de flores".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El entretenimiento fue percibido entonces como un medio para cambiar el comportamiento de los individuos, lo mismo que aspectos ideol&oacute;gicos y el acceso al conocimiento cient&iacute;fico y la higiene. Al igual que ocurri&oacute; con el proyecto vasconcelista que contempl&oacute; la difusi&oacute;n de obras cl&aacute;sicas de la literatura de todos los tiempos, en el Teatro Degollado, sobre todo en los a&ntilde;os veinte, no faltaron los festivales donde se interpretaran composiciones cl&aacute;sicas, aunque poco a poco tambi&eacute;n se incorpor&oacute; "al p&uacute;blico a la din&aacute;mica nacionalista, pues mediante la m&uacute;sica se busc&oacute; rescatar el folclor regional".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n nos demuestra Capri Escalante, cada innovaci&oacute;n ven&iacute;a acompa&ntilde;ada de nuevas pr&aacute;cticas o al menos de la discusi&oacute;n de lo que deb&iacute;a corregirse o instituirse, por ejemplo, la popularizaci&oacute;n del uso de la bicicleta en los a&ntilde;os veinte plante&oacute; la necesidad de utilizar linternas en la noche, la generalizaci&oacute;n de la iluminaci&oacute;n el&eacute;ctrica por los mismos a&ntilde;os permiti&oacute; la realizaci&oacute;n de corridas de toros nocturnas y el aumento del tr&aacute;nsito vehicular demand&oacute; eliminar los puestos del comercio informal en las calles. En consecuencia, la transformaci&oacute;n del espacio urbano fue un medio para modificar costumbres y h&aacute;bitos de los ciudadanos, as&iacute; como los lugares de esparcimiento una forma de socializaci&oacute;n pero sin que en la obra se llegara a plantear como un asunto de integraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello no es casual la diversidad de actividades que se aprobaron para desarrollarse en un inmueble como el Teatro Degollado, en contra incluso del reglamento aprobado por la propia autoridad en 1917 y que permite a la autora afirmar su condici&oacute;n de recinto de usos m&uacute;ltiples en este periodo, en el que tuvo cabida lo mismo la &oacute;pera que la lucha libre y los actos pol&iacute;ticos, entre una variedad de espect&aacute;culos ofrecidos a lo largo de la temporalidad delimitada para el estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la plaza de toros El Progreso, con el mayor aforo de la ciudad (seis mil localidades en contraste con el teatro que ten&iacute;a entonces una capacidad de poco m&aacute;s de 1500 personas), tambi&eacute;n acogi&oacute; actividades de g&eacute;neros muy distintos. Aunque siempre fue un inmueble de propiedad privada, incluy&oacute; adem&aacute;s de las corridas de toros usuales, otras con el prop&oacute;sito de recaudar fondos para el auxilio de damnificados, asistencia social o contribuir al avance de ciertas obras p&uacute;blicas de la ciudad; igualmente dio acogida a encuentros de boxeo, lucha libre, charrer&iacute;as y fiestas conmemorativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del Degollado, la plaza de toros no fue un foro para m&iacute;tines o tribuna para oradores, aunque la asistencia de autoridades y funcionarios al recinto s&iacute; fue "una forma de hacerse presente ante miles de personas" y ocasionalmente tambi&eacute;n fue un buen lugar para distribuir propaganda pol&iacute;tica. En definitiva, fue aprovechado el "car&aacute;cter incluyente y participativo de la fiesta", su arraigo y popularizaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; del &eacute;xito de taquilla y concurrencia que pudieron tener algunas de las funciones de esparcimiento mencionadas, lo revelador de esta obra es que pone de manifiesto c&oacute;mo muchas de estas actividades estaban inscritas en la idea del cambio social de este periodo. El esparcimiento fue tambi&eacute;n una de las v&iacute;as para llevar a cabo el nuevo proyecto pol&iacute;tico cultural, proyecto que a la vez busc&oacute; demostrar los beneficios que traer&iacute;a el progreso. Tambi&eacute;n, de acuerdo con Enrique Florescano, busc&oacute; dotar de sentido a ciertos hechos e ideas, d&aacute;ndole unidad y direcci&oacute;n a la pluralidad o dispersi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, tejer la historia, es decir, reconstruir el proceso hist&oacute;rico, seleccionar y organizar una narraci&oacute;n en este caso el papel que desempe&ntilde;aron varios espacios p&uacute;blicos y actividades en la vida de los tapat&iacute;os entre 1920 y 1940, requiere de una trama, la cual, de acuerdo con Paul Veyne, representar&iacute;a un fragmento de la vida real que el investigador separa y en el que los hechos mantienen relaciones objetivas e importancia relativa. Dicha operaci&oacute;n, el sost&eacute;n de la trama, s&oacute;lo es posible a partir de un aparato te&oacute;rico metodol&oacute;gico, o sea, de conceptos que permitan engarzar los acontecimientos y la historia de una forma ordenada y con cierta l&oacute;gica, a fin de arribar a la fase de explicaci&oacute;n/comprensi&oacute;n, seg&uacute;n Paul Ricoeur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El peri&oacute;dico <i>El Informador</i> es la fuente bibliogr&aacute;fica vertebradora del trabajo, es decir, la revisi&oacute;n de las numerosas actividades de esparcimiento rese&ntilde;adas ampliamente en el diario, y en ocasiones evaluadas por los contempor&aacute;neos, contribuye a reconstruir y dar contextura al proceso de consumo cultural, en concreto al esparcimiento y a la forma en que se produjo la apropiaci&oacute;n y usos de los espacios donde se llevaron a cabo estas actividades en el periodo delimitado; lo que adem&aacute;s se enriqueci&oacute; con la consulta de algunos documentos de archivo y publicaciones afines con el estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva, de lo que se trata, como en cualquier investigaci&oacute;n de las ciencias sociales y humanas, es de la construcci&oacute;n de significados, lo cual supone, de acuerdo con el historiador mexicano Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla en <i>La construcci&oacute;n de significado en la Historia</i> (El Colegio de Jalisco, 2003), "la integraci&oacute;n de conceptos que dan a entender lo que ocurri&oacute; en un determinado tiempo y lugar con todas las implicaciones, antecedentes, causas y consecuencias".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, los conceptos empleados en la obra se integran para obtener el significado de lo que ocurri&oacute; y provienen, impl&iacute;cita o expl&iacute;citamente, de los documentos, testimonios, im&aacute;genes, etc&eacute;tera., que se integraron en un todo coherente. El resultado, siguiendo a Le&oacute;n&#45;Portilla, es precisamente "la construcci&oacute;n conceptual de lo ocurrido", pues incluye cu&aacute;ntos elementos y aspectos fueron requeridos y esto permite formarse una idea sobre el esparcimiento y los espacios m&aacute;s importantes de la ciudad de Guadalajara, as&iacute; como sus interrelaciones con otros hechos para poder ir "construyendo el significado de lo que entonces ocurri&oacute;". De este modo, cada cap&iacute;tulo rehace el ambiente, adem&aacute;s de exponer implicaciones, antecedentes, causas y consecuencias que ayudan a crear una idea cabal del fen&oacute;meno en cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las contribuciones que tiene la obra <i>De la luneta a la barrera</i>, destaco las siguientes a reserva de que otros lectores probablemente elijan otras:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Permite al lector percatarse de la brecha que exist&iacute;a entre el proyecto pol&iacute;tico cultural de la naci&oacute;n y la realidad de las regiones. Probablemente despu&eacute;s de la lucha armada toda la energ&iacute;a intelectual disponible se encaus&oacute; en el proyecto pol&iacute;tico cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muestra la continuidad y el cambio en el proyecto de modernizaci&oacute;n, sustentado ahora en una racionalidad distinta al positivismo que prevaleci&oacute; en el periodo porfirista. En otras palabras, se buscaba incorporar un sistema de valores culturales, pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos que permitieran arraigar determinados intereses colectivos a la vez que se buscaba preservar el orden social establecido; proyecto integrador, que a decir de Enrique Florescano, elabor&oacute; s&iacute;mbolos, im&aacute;genes y patrimonios como expresiones de lo nacional pese a la realidad cultural de las regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contribuye a eliminar ideas arraigadas sobre el tipo de actividades que se efectuaban en espacios p&uacute;blicos abiertos o cerrados de la ciudad. Asimismo, identifica el gusto de los tapat&iacute;os por ciertos espect&aacute;culos y el desafecto por otros evidenciando as&iacute; tensiones entre la sociedad que se ideaba y la real. Acaso muestra de esto sea la introducci&oacute;n de nuevos tipos de entretenimiento, la transformaci&oacute;n de "espacios deseados" a espacios propios y hasta la modificaci&oacute;n de los reglamentos del teatro y la plaza de toros, los que en la pr&aacute;ctica no se cumplieron a cabalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, resalto que en buena medida la contribuci&oacute;n de esta investigaci&oacute;n a la historia cultural se debe a la exhaustiva revisi&oacute;n de fuentes hemerogr&aacute;ficas, asunto explicado con claridad en la introducci&oacute;n de la obra.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, frente a la estandarizaci&oacute;n del entretenimiento (una de las cuestiones sobre la que discute largamente Mario Vargas Llosa en la obra antes citada), perdemos de vista que el esparcimiento forma parte de procesos socioculturales espec&iacute;ficos y como tales son entendidos de manera distinta por cada una de las sociedades y grupos a lo largo del tiempo. Por consiguiente, el consumo involucra desde aspectos econ&oacute;micos reproducci&oacute;n social de la fuerza de trabajo y de expansi&oacute;n del capital; sitio donde las clases y los grupos compiten por la apropiaci&oacute;n del producto social hasta simb&oacute;licos medio de diferenciaci&oacute;n social y distinci&oacute;n simb&oacute;lica entre los grupos; sistema de integraci&oacute;n y comunicaci&oacute;n; escenario de objetivaci&oacute;n de los deseos; y como proceso ritual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra, como todas, requiere de lectores que bien pueden coincidir plenamente con su autora o no; en todo caso, lo importante es lo que reflexionemos y aportemos a la historia cultural a partir de trabajos como el que se comenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conocer acerca de los intentos por mejorar el comportamiento de los individuos mediante su participaci&oacute;n en el proyecto cultural puede contribuir mucho a esclarecer el tipo de sociedad que se intentaba construir. Parafraseando a &Iacute;talo Calvino en <i>Las ciudades invisibles</i> (Minotauro, 1995), edificios como el Teatro Degollado y la Plaza de toros El Progreso, no dicen su pasado, lo contienen como las l&iacute;neas de una mano, escrito en los &aacute;ngulos de las esquinas, en las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, ca&ntilde;onazos.</font></p>      ]]></body>
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